Mayo de 2006
26 Noviembre 2008Revista Única nº25
Mónica Molina
“Necesito sentir lo que canto, si no, se esfuma la magia”
¿Qué cómo está? Viva, más viva que nunca. Llevaba puesta su calma de siempre, sí, esa que da calor. Me contó que tiene un disco nuevo, el cuarto ya, y que Noel, su hermano, ha vuelto a hacerle las letras. ¿Qué cómo se llama? “A Vida”, supongo que para celebrar el optimismo sereno que se aloja en su alma. Imagino que sí, que Candela, su hija, tiene que ver. Se le llena la expresión hablando de ella, de sus efervescentes tres años y pico. Le pregunté por su familia, por el clan de los Molina…..Igual de unidos, dijo. Me la encontré en el Ritz,, en una suite tan de colores como su risa. Sí, está muy bien. Más viva que nunca. Hablamos un rato…
¿Por qué “A Vida”?
Es la parte cálida de la expresión “a vida o muerte”. Nos pareció (hablo en plural porque el disco es tan mío como de mi hermano Noel) un título optimista. Una especie de canto a la vida, a los sentimientos positivos, a todas esas cosas que en un momento dado te hacen daño pero que luego, con el tiempo, se convierten en positivas o, por lo menos, les encuentras una lógica
¿De qué estado de ánimo, de qué momento vital bebe este disco?
Noel y yo estamos en un momento muy sereno, muy afianzado, como en paz con todo. En ese espacio de tránsito en el que te alojas después de haber cerrado una etapa, de haberte quitado las losas del pasado, y en el que te preparas para empezar otra vez. Es una especie de renacimiento. Todo esto se nota en el disco porque aunque las letras de Noel no tienen nada que ver con mi vida (eso sería contar mis secretos y él ¡nunca haría eso!), él bebe de cómo estoy yo, del estado de mi alma antes de escribir.
¿La sensibilidad tuya y de tu hermano hablan el mismo idioma?
Sí, absolutamente. Noel y yo hemos crecido muy unidos, de pequeños jugábamos juntos, empezamos en la música a la vez, hemos evolucionado en paralelo. La verdad es que vivimos en simbiosis, nos entendemos sin necesidad ni de mirarnos. A lo mejor estamos en el estudio y yo, dentro de la pecera, sugiero algo; pues él, fuera, sin haberme oído, dice exactamente lo mismo. Coincidimos en todos esos pequeños detalles que al final son los que definen tu sensibilidad. Si él no existiera, no creo que yo hubiera hecho nada de esto. Es mi compañero, mi cómplice, además me siento tan cuidada y tan protegida a su lado…
¿Cómo suena mejor la voz, desde la alegría o desde la nostalgia?
Cuando canto trato de colocarme en la sensación que cuento. Afortunadamente, al grabar un disco puedes elegir los temas que quieres cantar en función de tu estado de ánimo. Si te has levantado contenta, eliges otro movidito. Otro día estás más espesita y grabas un tema más nostálgico. Necesito interpretar lostemas que canto, sentirlos, creo que, si no, no hay magia.
¿Para quién cantas?
Aunque intento llegar a todo el mundo, al final siempre conectas más con un determinado tipo de gente. En mi caso son personas con cierta madurez, gente asentada mental y sentimentalmente, que ha vivido ciertas cosas, con inquietudes…Supongo que es lógico, ese es un poco mi perfil y creo que el público busca su reflejo en el artista, necesita identificarse.
¿Los artistas padecéis rutina o sois inmunes a ella?
Hagas lo que hagas es difícil no caer enla rutina. En mi caso, una gira, por ejemplo, puede ser repetitiva, pero no es monótona porque subirse al escenario es como tirarse al vacío. Y esa adrenalina no deja paso a la monotonía.
Una canción de tu disco se llama “Sueños”. ¿Sigues soñando o eso es de otra época?
Me gustaría pensar que se sueña toda la vida. A mi me encanta hacerlo desde que era pequeñita y me pasaba las horas de clase mirando por la ventana y dejando volar mi imaginación. Me gusta soñar despierta, es muy reconfortante, y los sueños siempre son un estímulo.
¿Y cuáles son los tuyos?
Pues si pudiera pedir algo ahora mismo, me gustaría reunir en esta habitación a toda la gente que se ha ido en mi vida. Aunque fuera sólo durante diez minutos. Mi padre, mi sobrino, al que adoraba….Muchas noches sueños con ellos de una forma tan real que siento que estoy con ellos de verdad.
Eres una mujer serena, ¿desde siempre o es fruto de la vida?
Yo creo que el paso del tiempo es muy importante, si sabes crecer, claro, porque hay gente que va para atrás. Pero la verdad es que yo he sido así desde muy pequeña: disciplinada, ordenada y muy paciente. Creo que porque siempre he estado muy segura de que si uno sabe realmente lo que quiere y lo espera de verdad, con dignidad y coherencia, las cosas llegan.
Pero habrá infinidad de cosas que quiebren tu paz…
Síííí, muchas. La mala educación me saca de quicio, la impuntualidad…..Aunque ahora tengo que estar calladita porque, desde que nació Candela, no llego a tiempo a ningún sitio y ¡lo paso fatal!
Hablando de tu hija Candela, ¿cómo quieres que crezca?
Educar a un hijo es muy difícil, no hay reglas infalibles, así que al final es casi cuestión de intuición. Pero hay cosas que tengo claras, supongo que porque he contado con unos padres maravillosos que me han enseñado el camino que quiero seguir con mi hija. Ellos siempre me permitieron ser yo misma, equivocarme (que es fundamental para aprender), pero al mismo tiempo me trasladaron su cercanía, la sensación de que pasase lo que pasase iban a estar ahí. Encontrar ese equilibrio entre dar libertad y seguridad es muy difícil, pero, sin duda, es lo que quiero ofrecer a Candela.
Madre y artista, ¿no es un binomio demasiado complicado?
Es difícil, pero lo llevo bien. Tengo muy claro cuáles son los momentos para mi familia y cuando tengo que dedicar más tiempo a mi oficio. Pero el espacio que reservo para mi casa, mi hogar y mi hija es sagrado. Las giras son lo más pesado, aunque, cuando me voy, cuento con la ayuda de su padre, con el que tengo muy buena relación, de mi hermana y de mi madre, que viven al lado, y de la chica que cuida a Candela desde que nació, que es un sol y la adora.
Ser madre supone, entre otros aspectos, recuperar un pedacito de tu propia infancia. ¿Qué otras cosas te devuelven a la niñez?
Entrar en casa de mi madre. Huele como a bollitos, a merienda de abuelita, no sé. Es una cocinera increíble y su casa siempre huele a comida rica. Cada vez que entro en su cocina me viene una imagen de mi misma mirando, a ras de la encimera, las manos de mi madre haciendo algo de comer, una empanada, un bizcocho…
¿Crees que, al final, la familia es lo que permanece?
Mi familia, que ahora son mis hermanos, mi madre, mi hija y mi pareja, es el centro de mi vida. Si eso funciona bien, todo lo demás fluye, va prácticamente solo.
Antonio Molina, tu padre, ¿te dejó su vocación en herencia?
Pues yo creo que al final ha influido , aunque de una forma inconsciente. Yo no sé cuándo decidí dedicarme a esto. Me gustaba cantar desde siempre, iba a clases de canto…., pero yo era actriz. Supongo que lo de dedicarme a cantar surgió de una forma tan natural que no recuerdo cómo fue ni por qué.
¿Hay algo que te quite el sueño?
Desde que tuve a Candela estoy especialmente sensibilizada con el sufrimiento de los niños. Hay cosas, como el maltrato infantil, que, sencillamente, no puedo digerir, no concibo tanto horror.
Si pudieras ver una foto de tu vida dentro de 20 años, ¿qué te gustaría encontrarte?
Me gustaría seguir cantando, cosechando aquello que mi constancia y mi esfuerzo hayan sembrado. Me gustaría tener una familia unida, con unos hijos que me quieran y se quieran, con una pareja que sea mi cómplice. Que esté.


