27 de Febrero de 2005

26 Noviembre 2008

27 de febrero de 2005.
Granada Hoy.
 

Mónica Molina, poesía y emoción contenida.

LA CRÓNICA DE ELENA LLOMPART. granada. Goza de credibilidad y respeto. Procedente de una estirpe de artistas españoles de renombre –los Molina–, es capaz de imprimir a todas sus interpretaciones una ternura preñada de matices. Mónica Molina despidió ayer la novena edición del ciclo El Sur que se desborda hacia todos los Sures, con un recital en el que también participó la poeta Luisa Castro. La escritora gallega –que hace un año descubrió en Granada un buen puñado de sus versos inéditos– recitó varios poemas que hablaron del amor y sus trampas, las heridas del corazón y las enseñanzas del tiempo. Sus versos dieron paso a la actuación de Mónica Molina, que estuvo acompañada por una banda formada por guitarra, teclado, batería y coros.

La artista presentaba en Granada De cal y arena, el tercer disco de su carrera musical, para el que ha contado, al igual que en sus anteriores trabajos, con Paco Ortega y su hermano Noel Molina en la producción, además de la colaboración de músicos de prestigio internacional, como Luis Jardim (Paul McCartney, Rolling Stones, George Michael, Annie Lennox) y Joel Serrare (Alanis Morrisette) en la grabación.

Las canciones de este álbum –la mayoría compuestas por su hermano Noel– sonaron cercanos al pop y a la bossa nova. De Cal y Arena, el tema que da título y define el disco, deslumbró a los cientos de personas que se congregaron en el Teatro Isabel la Católica. La poesía y la emoción contenida en el alma de esta cantante se llenó de un halo de tristeza al cantar con voz aterciopelada Ay, amor!, una de las mejores interpretaciones de la noche. Pero el repertorio también incluyó los éxitos más radiados de sus dos anteriores trabajos discográficos: Vuela y Tu despedida.

Enmarcada por un sector de la crítica en el denominado estilo ‘nuevo flamenco’, la intérprete demostró que su voz es capaz de aglutinar un universo más amplio de estilos de lo que a priori puede parecer. Entre las interpretaciones más brillantes de la noche, la del Pequeño Fado. Este tema compuesto por el periodista Andrés Aberasturi –que fue single de su segundo disco– sonó con el aire triste y melancólico propio de los mejores fados.

El protagonista de la noche fue el amor. Ya decía la artista el pasado viernes que la música es pasión “porque principalmente habla de la esencia personal de cada uno y del amor”. Uno de los temas que trata de este sentimiento al que se refería la intérprete es Vuela, que da nombre a su segundo trabajo discográfico y que fue definido anoche por la propia artistacomo un “tema que habla del amor espiritual, puro y perfecto”. Con letra de Noel Molina, la canción conectó de forma inmediata con el público, desatando un sentido aplauso al igual que ocurrió que otras canciones como Dime que me quieres y De qué manera.

Acogedora y envolvente, Mónica Molina se dejó mecer por el vaivén mediterráneo. Su voz rezumó poesía: buena parte de culpa la tiene la calidad de las composiciones que desgranó.

Precisamente la artista compagina desde hace semanas los conciertos de su tercera gira con la selección de las maquetas y los temas que darán vida a un nuevo álbum. Será el próximo mes de junio cuando Mónica Molina concluya su tour para encerrarse en el estudio a grabar. Por el momento, la intérprete no se ha atrevido a presentar en directo ninguna de las canciones que formarán parte de su próximo álbum, aunque no descarta hacerlo en próximos recitales.

Deja tu Opinión